La educación sexual al desnudo
( Publicado en Revista Creces, Agosto 1991 )

Problemas tales como el del aborto, el embarazo adolescente, el de las madres solteras, el de las enfermedades de transmisión sexual, el del SIDA, etc., derivan finalmente, al ser tratados, en la grave falta de una adecuada educación sexual en nuestro medio.

Y este asunto, el de la educación sexual, no es simple ni mucho menos. Indagando, nos vemos rápidamente enfrentados a poderosos obstáculos que inhiben la formación sexual de nuestra gente: el temor, la falta de preparación, los prejuicios. En ello coinciden los especialistas del tema. Así como coinciden en la urgente necesidad de superar la carencia.

El bombardeo de los medios de comunicación, que muestran experiencias de otras culturas y eliminan los muros de lo privado y lo público, enseñan informalmente a los jóvenes sobre la sexualidad, y no siempre positivamente. Sin embargo, la necesaria orientación familiar y escolar al respecto se muestra insuficiente aún.

Como una contribución al análisis de la enseñanza sexual, hemos entrevistado a cinco profesionales ligados al tema, quienes desde su particular perspectiva plantean su diagnóstico y aquellos que les parecen los caminos para mejorar la situación.

En las siguientes líneas, la psicóloga Patricia Hamel, las orientadoras María Tusnelda Burgos y Silvia Kochin, el sacerdote Tony Mifsud y el educador Martín Miranda, conversan con Creces.


Una educación de la sexualidad

Diálogo con Martín Miranda, profesor de castellano, ex vicepresidente del Comité Regional de Educación Sexual para América Latina y el Caribe (CRESLAC), autor del libro "Guía para a Educación Sexual Escolar".


-¿Cuál es el estado actual de la Educación Sexual en nuestro país?

Yo diría que, si uno pone una línea, hay desde iniciativas muy interesantes hasta ninguna iniciativa, siendo esta última la situación mayoritaria. El año pasado en el Encuentro de Lo Barnechea se hizo evidente que había experiencias puntuales en diferentes partes, pero con coberturas pequeñas y cuyo impacto no ha sido evaluado.

En una investigación le preguntaban a una alumna de enseñanza media si había tenido Educación de la Sexual en el colegio, y ella contesta que sí, que tres veces..., en Séptimo Básico, Primer y Cuarto Medio, y al preguntarle acerca de algunos contenidos, ella contesta que tendría que mirar en su cuaderno...; esto te da una idea de la Educación Sexual que reciben los jóvenes. Esta enseñanza no se va a expresar en el momento en que esa joven se vea enfrentada a un requerimiento amoroso, por ejemplo, en que necesite una orientación. Entonces, yo diría que casi no hay Educación de la Sexualidad. Lo que sí hay actualmente es una preocupación acentuada, el tema esta saliendo de lo íntimo a la vida social, y esto preocupa a alguna gente, que piensa que hay que "defenderse" de este fenómeno, pero también genera reflexiones más profundas, relacionadas con el cambio en el comportamiento sexual, surgido con el cambio en el rol de la mujer, la postergación de la edad del matrimonio, la familia más pequeña, las casas más chicas, el uso de anticonceptivos, etc., cambios que no se van a revertir. Hay mayor interés de poner en discusión lo que se dice y lo que se hace, y hay un sinnúmero de problemas que enfrentar.


-¿Cuál es la importancia de la Educación Sexual?

Creo que la preocupación profunda del proceso educativo debiera ser por la búsqueda de identidad de ser humano y la identidad sexual es parte de esta búsqueda. Creo que el objetivo esencial debiera ser desarrollar en la persona la capacidad de relación, la capacidad de comunicación, de expresión de sentimientos, el desarrollo de la autoestima, etc., cuestiones fundamentales que muchas veces están ausentes, más bien se piensa en hacer Educación de la Sexualidad respecto a situaciones o problemas concretos, el embarazo adolescente, por ejemplo, no se piensa en la Educación de la Sexualidad orientada en el derecho de todo ser humano a ser feliz.


-¿Cómo debiera ser, entonces, la Educación Sexual en nuestro país?

De acuerdo a las experiencias que hay creo que lo relevante es dar respuesta a las grandes preguntas que la gente se hace acerca de la sexualidad, es decir, lo que se pregunta el adolescente en el plano de la identidad y la afectividad, más que en el plano de la biología.

La Educación de la Sexualidad debiera abordar las tremendas inquietudes que tienen los jóvenes diciendo las cosas tal como son, dando la orientación que necesitan para que ellos vayan encontrando sus propias respuestas, debiera ayudarlos en su búsqueda de caminos, brindar la información apropiada no sólo en términos biológicos sino también hablar del encuentro sexual como experiencia p1acentera, como parte del desarrollo persona integral.


-¿Quiénes debieran impartir la Educación Sexual?

Creo que un tema como este le corresponde fuertemente al núcleo familiar, en el sentido de ayudar a que el adolescente vaya encontrando su identidad. Hay quienes dicen que los padres no están preparados para esto, y que por problemas de eficiencia y resultados rápidos se debe transmitir este rol exclusivamente a la escuela, pero creo que esto complota para que la familia lo asuma. Yo creo que es de suma importancia actuar sobre la familia, para que recupere su fuerza educativa, aunque es más complejo que capacitar a los profesores.

Ahora bien, los profesores tienen un rol tremendamente importante, porque la sociedad les ha dado la tarea de serles agentes educativos por excelencia. La escuela puede sistematizar una información que hay que entregar progresivamente, tiene en esto mas posibilidades pedagógicas que la familia, puede proponer objetivos muy claros y precisos, puede proponer proyectos, puede posibilitar que grupos de pares discutan y analicen sus vivencias y puede provocar encuentros generacionales, de padres e hijos.

Además, la escuela tiene un sinnúmero de ocasiones para abordar el tema de la Sexualidad: las actividades de curso, la Educación Física, Artes, Castellano..., el profesor que esta analizando Don Juan Tenorio sabe que frente a este tema el alumno se hace una serie de preguntas de identidad más que literarias. En fin, la escuela está llena de momentos que puede aprovechar para hacer Educación de la Sexualidad.


-¿Está preparada la Escuela para asumir esta tarea?

El problema es si está preparada la sociedad, para ver si lo está la escuela. Yo diría que en este campo la gente sabe, pero no sistematiza ni verbaliza su experiencia. Los niños, a los cinco años hacen preguntas bárbaras: ¿Por qué no se cae la Luna?, por ejemplo, y uno les explica la teoría de la atracción de los cuerpos o qué sé yo, que es lo más complicado que hay, y si le preguntan cómo nace una guagua, uno empieza a tiritar entero, cuando esto es más fácil de explicar; lo que pasa es que, para que lo entiendan, esos chiquillos tendrán que haberse visto desnudos, etc.

Además, éste es un tema frente al cual la sociedad es muy sensible, como lo demuestra lo sucedido con el Decreto del Ministerio de Educación sobre las adolescentes embarazadas, que algunos se lo tomaron como broma y a otros les pareció una barbaridad.

En este sentido, creo que el primer paso para una Educación de la Sexualidad debiera ser una profunda revisión de las actitudes que tenemos frente a la Sexualidad, que permita salir de las angustias y temores y hablar libremente, desde la propia experiencia.


-¿Cómo capacitar a los profesores en esta perspectiva?

Personalmente, he trabajado varios años en experiencias de este tipo, trabajando con grupos de profesores. Estas experiencias nos han enseñado que son necesarios tres aspectos en la capacitación: primero, una revisión de las actitudes de los profesores frente al tema, para luego confrontar con información científica planteada de acuerdo a los problemas discutidos en el grupo, y por último permitir que los profesores planifiquen caminos para el hacer apropiados a su realidad, los lleven a cabo y se vuelvan a encontrar para saber qué pasó, cómo les fue. El profesor va a mostrar que todo este esfuerzo ha tenido sentido en la sala de clases, de modo que es indispensable que diseñe sus actividades y después las revise en conjunto con otros.


Un punto de vista religioso

Diálogo con el Padre Tony Mifsud, sacerdote jesuita, director del Instituto Latinoamericano de Doctrina y Estudios Sociales (ILADES), profesor de Moral de la Universidad Católica, miembro de la Comisión Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal de Chile.


-¿Qué opinión tiene la Iglesia Católica acerca de la Educación Sexual?

Creo que a nadie se le ocurriría preguntar sobre la necesidad de la educación de la Matemática, ¿verdad?, porque es un requisito para ubicarse en el mundo. Si uno se da cuenta de que la sexualidad es algo fundamental de la persona, que forma parte de cada uno, la educación de la sexualidad es una necesidad, simplemente. Uno necesita educación sexual para ubicarse consigo mismo, para ubicarse con los demás y para crecer. Así que yo diría que me parece que la Iglesia no puede no estar de acuerdo con la Educación Sexual, hay que hacerla.

Por otra parte, se dé o no Educación Sexual, siempre la hay, aunque sea implícita. Yo creo que es mejor tenerla explícita.


-¿Ha sido ésta la postura de la Iglesia siempre, al menos en nuestro país?

Yo creo que el problema puede estar en el método, los contenidos, etc., pero la conciencia de la necesidad de educación ha estado siempre. Ahora, claro, hay también una cuestión de mentalidad. Yo diría que hace 50 años la sexualidad era un tabú para la sociedad, entonces me imagino que la Iglesia no estaba de acuerdo en hablar de esto, diciendo probablemente que eran los padres los responsables de abordar el asunto, etc. Esta postura ha ido evolucionando, y el evolucionar es signo de estar vivo; lo que no significa que la Iglesia haya cambiado sus criterios, pero sí el método y el modo de transmitir esos criterios, que para nosotros como cristianos son válidos, son los grandes principios, los grandes valores, son como llevar a la práctica hoy los valores que Jesús nos enseñó, cómo traducirlos en la vida familiar, en la vida social, y también en el terreno de la sexualidad.


-En cuanto a criterios, ¿Cuáles son importantes para la Iglesia en el ámbito de la Educación Sexual?

Desde el punto de vista de la Ética cristiana, yo diría que el criterio que encontramos en el Evangelio es el Amor. En esta tarea del autoconocimiento, de aprender a convivir con los demás, el amor se plantea como el gran criterio, que significa respeto por uno mismo y por el otro, aceptación profunda, desear el bien, aprender a estar con la otra persona, a gozar juntos sin utilizar al otro. El Amor es la clave que va dando significado a los gestos concretos. Por ejemplo, en la relación hombre-mujer, el machismo, la falta de respeto a la mujer, le hace daño a ella y entonces al hombre; otro ejemplo es la relación sexual, que para la ética cristiana es el gesto supremo del amor entre mujer y hombre, no hay un gesto de mayor entrega, por lo tanto hay que estar muy seguro para realizarlo, si no es así es una mentira, es como firmar un cheque sin fondos. En la sexualidad es importante no traicionarse, porque es un campo donde es muy fácil engañarse, confundir "me gustas" con "te amo"; en castellano es muy clara la diferencia, en el "me gustas" el sujeto soy yo, en el "te amo" el sujeto es el tú, son cosas distintas.


-¿Cuáles deberían ser los contenidos a impartir en Educación Sexual, y a qué nivel de la enseñanza?

En cuanto al contenido, yo creo que se deben incluir cuatro contenidos: primero, un contenido biológico, es muy importante que la mujer y el hombre se conozcan a si mismos. Parece tan obvio que no lo es, me ha tocado conocer a jóvenes que no conocen su cuerpo, lo que es una falta de responsabilidad con la propia sexualidad; esto nos conduce de inmediato a lo psicológico: para nosotros, los seres humanos, la sexualidad no es instinto, si así lo fuera, no se necesitaría educación, sería estímulo-respuesta, como en el mundo animal. El cómo se asume la sexualidad, el propio cuerpo, etc., puede hacernos crecer o puede acarrearnos problemas y trancas. Un tercer contenido es el cultural, es decir, cómo la sexualidad se expresa según la cultura, preguntarse por qué se hacen ciertas cosas, lo que tiene que ver con el desarrollo de la crítica también, con plantearnos críticamente frente a la cultura. La cuarta parte es lo filosófico, es decir, pensar sobre mi sexualidad, y cuando lo hacemos la tendencia es a hablar en poesía o en grosería, sin ninguna naturalidad.

Aclarados estos contenidos, se entra en la quinta parte, que es la Ética. Esta sexualidad, de la cual soy responsable, requiere que yo, para serlo realmente, tome opciones, y ésa es la parte ética, moral, cristiana. La sexualidad en sí misma es un dato, un buen dato, que puede ser ocasión de crecimiento o de no-crecimiento. Cómo manejarlo es la labor de toda una vida, es una tarea, un desafío, por eso es necesaria la ética. Y ésta es la razón de por qué la Iglesia se "mete" en esto.

En cuanto al nivel en que debería impartirse la Educación Sexual, creo que las respuestas hay que darlas cuando hay preguntas, no hay que adelantarlas porque se pierden. Ahora, en esto siempre hay preguntas, y es importante respetar la etapa de la pregunta y dar la respuesta correspondiente.


-¿Quiénes debieran encargarse de impartir la Educación Sexual?

Lo ideal sería que tanto la familia como la escuela vayan introduciendo el tema sexual en el debido momento, mezclado con otros temas. Es lo que hoy en día se llama educación en conjunto, es decir, que estén involucrados los apoderados, los alumnos y los profesores; con los programas de Educación Sexual, a través de los hijos se llega a los padres, luego de la clase los alumnos tienen que discutir lo visto con sus padres y volver al otro día a revisar lo discutido. Es importante que los padres y los profesores pierdan el miedo a hablar de esto, a veces los adultos proyectamos sobre los jóvenes nuestros propios temores.


-¿Qué opinión tiene Ud. de la Educación Sexual que se imparte actualmente en la mayoría de los colegios? ¿Es adecuada?

Me es difícil contestar porque no trabajo en colegios pero voy a dar mi opinión. Lo que sí veo es el resultado final, el joven universitario. Yo diría que algo está faltando, los jóvenes hablan cosas que hubiera sido mejor hablar mucho antes, hay muchas creencias erróneas, hay un desconocimiento básico, las relaciones entre jóvenes tienen demasiadas veces mucho show poca profundidad. Actualmente, en la sociedad se habla más de sexualidad, pero la mayoría de las veces se la presenta como producto a consumir. Eso que es algo tan misterioso y tan precioso, que es fuente de alegría y angustia a la vez, es reducido o expresiones muy baratas. El joven, en la medida en que está más vulnerable a ello, necesita hablar, dialogar sobre el tema. Por eso oreo que con mayor razón debe haber mucha apertura en la educación, que la enseñanza no sea impositiva, que fue un error - me parece a mí - del pasado. Hay que invitar al joven a vivir su sexualidad, a dialogar, y la mejor manera de hacerlo es siendo muy honesto. El profesor tiene que ser mucho un testigo, dar testimonio de lo que vive, y compartir sus propias dudas si las tiene. En el caso del cristiano, el señalar dudas significa dejar de presentar la Enseñanza con claridad, porque ésta es más grande que uno. Esto tampoco significa dar una educación sexual "aguada", hay que plantearla con mucha solidez, aun yo diría con exigencia, pero no como imposición. El ser comprensivo y dialogante no significa ser dócil, éste fue el estilo de Jesús, que siempre pregunta porque respeta y porque ama.


Las orientadoras tienen la palabra

Diálogo con María Tusnelda Burgos (Profesora de Castellano, Orientadora de 3° año Medio del Instituto Nacional), y con Silvia Kochin (Profesora de Artes Plásticas, Orientadora de 4° año Medio del Instituto Nacional).


-¿Cómo ven el estado de la Educación Sexual en nuestro medio?

S.K.: En un término medio hacia abajo. Ante la promiscuidad de los jóvenes, ante el SIDA, hace falta una campaña educativa para preparar a la población. Hay que educar a as parejas para que, desde el nacimiento, sus futuros hijos vengan preparados.

M.T.B. : Actualmente estamos recién iniciándonos en atacar la problemática de la educación sexual. Hasta la fecha, hemos hecho algunos tanteos solamente. Se les ha dejado la tarea a los profesores de biología y se ha considerado que los jóvenes solamente necesitan información es ese sentido. El resto de los educadores, orientadores, etc., nos hemos quedado como meros observadores esperando que otras personas hagan la labor. Al mismo tiempo, la familia ha descuidado también este importante rol de la información sexual, que le corresponde. Y nos encontramos ahora con tantos problemas. Frente a todo lo que nos entregan los medios de comunicación, nos damos cuenta que estamos muy atrás y que debemos enfrentar esta problemática rápidamente. Y comenzar principalmente con los padres, apoyarlos en esta tarea.


-¿Cuáles son, a juicio de ustedes, las principales dificultades para la enseñanza sexual?

S.K.: Como estamos iniciándonos en esta labor, el problema es la falta de preparación de algunas personas para enfrentar esta educación sexual. Hay que adiestrar grupos, monitores, profesores especialistas en la materia para que empiecen a llegar a los niños, jóvenes, adultos, a las familias.


-¿A ustedes, como orientadoras, se les acercan los estudiantes a plantearles sus problemas, sus inquietudes en materia sexual?

M.T.B.: Sí, nos llegan muchas inquietudes de los jóvenes al respecto. El gran problema es que no pueden conversar de temas sexuales con sus padres, con su familia, porque no se atreven, hay temor. Por la misma formación del grupo familiar hay reticencia y miedo a tratar estos asuntos. Ellos recurren, pues, a su colegio y al orientador.


-¿Cuáles son las inquietudes más habituales?

M.T.B: Las relaciones sexuales, el embarazo, el problema del SIDA, las enfermedades de transmisión sexual, cómo ellos pueden evitar contagiarse.


-¿Cómo ha sido la respuesta de los profesores?

M.T.B.: Entre los profesores hay miedo. No se encuentran preparados -dicen- para enfrentar la temática de la educación sexual. La ven como una tarea demasiado compleja, aunque varios quieren aprender. La ven así porque asocian educación sexual con la parte de información biológica, fisiológica.

Nosotros estamos tratando de aclararles que no necesariamente hay que ser expertos en biología para poder transmitir valores y actitudes positivas, que es lo que necesitamos con relación a la educación sexual. Si necesitamos algo de biología, entonces recurriremos al especialista que daría una charla sobre fisiología y anatomía de los órganos sexuales. Pero en la parte formativa tenemos que estar preparados todos, cada profesor tendrá que estar preparado para enfrentarse a esta temática siempre.


-Al parecer, impartir educación sexual implica necesariamente poder hablar con franqueza acerca de la sexualidad tal como se da en la vida y no como se la muestra en los libros. ¿Es ése el problema?

M.T.B.: Ahí está el problema, todo el mundo le tiene miedo a eso. Impartir educación sexual implica transmitir actitudes, posiciones, criterios que tiene el educador, de tal manera que los alumnos los acojan. Los profesores tienen miedo porque encuentran que no están preparados para esto.


-¿Cualquier profesor, por el hecho de ser educador, podría enseñar educación sexual?

M.T.B.: Cualquier profesor debe estar preparado para impartir educación sexual en la parte formativa, porque más que todo es formación. Por cierto, necesitan - y nosotros, los orientadores, en eso podemos ayudarles - perfeccionarse en algunas técnicas metodológicas, algunas indicaciones, pero ningún profesor puede eludir esta tarea. Un profesor de matemáticas, por ejemplo, no puede decir que por su asignatura no tiene nada que ver con educación sexual.

S.K. : Todo profesor debe estar dispuesto a entregar formación en este sentido. Se supone que en su trayectoria recibió toda una formación valórica. Él decidió ser profesor por vocación y, entonces, sabe que debe entregarse continuamente a otras generaciones. Eso debe irlo perfeccionando constantemente. El profesor - de la asignatura que sea - está llamado a ir adquiriendo todos los días mayor información, mayor preparación en todas las materias, y especialmente en la materia de educación sexual.


Salud mental y salud sexual

Diálogo con Patricia Hamel Barbosa, Psicóloga, Académica (docente - investigadora) Depto. Psiquiatría, Facultad de Medicina Sur, Universidad de Chile.


-¿Cuál es el estado actual de la Educación en nuestro país?

El estado actual de la Educación Sexual me atrevería a decir que es casi inexistente, si no fuera por esfuerzos aislados y particulares que intentan desarrollar programas, a pesar de una fuerte corriente en contra de que así sea. Ha habido aperturas de Programas oficiales en el ámbito de Ministerio de Educación que han quedado listos para su aplicación, con objetivos y actividades diseñados desde los primeros años de la Básica hasta la Educación Media y que, desgraciadamente, aún no están impartidos en la mayoría de los establecimientos. Hace poco tiempo atrás, se denominaba Educación Sexual a algunos conocimientos biológicos de la reproducción Humana en Tercer o Cuarto año Medio, información incompleta, abstracta, parcial, que los adolescentes sienten como algo ajeno a ellos y que la mayoría de las veces llega tarde. Los jóvenes comienzan a ejercer una sexualidad desinformados y desamparados de apoyo y dirección.


-¿Qué medidas se debieran tomar para mejorar esta situación?

A mi juicio la Educación Sexual debería integrarse a todo nivel; en la familia y en la Educación Formal, desde la Básica hasta la Enseñanza Media. Pero, para eso todavía falta un poco, porque los padres, profesores, autoridades, han internalizado que la sexualidad es algo prohibido, malo, feo, algo de que avergonzarse y no algo normal, que todos poseemos, que forma parte de nosotros mismos, de nuestra personalidad, lo cual nos da el derecho de existir y estar informados sobre ella. Así como el Estado se preocupa de combatir el analfabetismo, como una lacra del subdesarrollo en un mundo altamente tecnificado, también debería preocuparse de combatir el analfabetismo sexual en un mundo altamente erotizado.


-¿Cómo debiera ser una Educación Sexual para Chile?

Es difícil dar una receta general, pero pienso que la Educación Sexual debería considerarse dentro del desarrollo formativo de la PERSONA, integrando sus aspectos emocionales, afectivos y valóricos. Además, debiera enseñarse la realidad del sexo tal cual es, porque creo que conociendo bien algo estamos en mejores condiciones para enfrentarlo y/o controlarlo. El estar bien informados permitirá a los jóvenes discriminar entre sexo-placer (del cual muy poco se les habla), sexo-amor y sexo-explotación. En la concepción de la sexualidad debiera orientarse a base de tres aspectos interrelacionados e interactuantes: intimidad, compromiso y pasión. También creo fundamental cuestionar los roles sexuales tradicionales, que centran el rol de la mujer sólo en ser esposa y madre.


-¿Quiénes debieran ser los encargados de impartir la Educación Sexual?; y, ¿están preparados para asumir la tarea?

El aprendizaje de la sexualidad es algo complejo y no sólo se da mediante la información verbal. Están los diversos modelos que permanentemente van orientando a los seres humanos desde que nacen (padres, profesores, profesionales, medios de comunicación de masas, etc.), o sea existe una Educación Sexual informal, aunque no lo queramos, caracterizada por la paradoja explícita de negar su existencia, de darle una connotación negativa y pecaminosa.

Para que la sexualidad sea asumida como algo normal, como parte de nuestra identidad, debiera asumirse su enseñanza desde el nacimiento del niño como algo natural, y como un tema sobre el cual puede hablarse con fluidez, sin vergüenza.

A los padres les compete la tarea inicial, que marcará más intensamente las conductas sexuales de sus hijos cuando adultos; les tocará también orientarlos cuando púberes y adolescentes propiamente tales.

Los profesores harán también su parte en el mismo sentido, complementando y ampliando con informaciones reales y científicas. Muy especialmente en las orientaciones valóricas: el respeto a las personas, el compromiso, la capacidad de ponerse en el lugar del otro, la capacidad de postergar impulsos, el cuidado y responsabilidad de si mismo, tan ligado a la autoestima, etc. Son una serie de aspectos valóricos que debieran integrarse a la formación de la sexualidad, pero que se relacionan con el desarrollo total de la PERSONA.

Creo que ni padres ni educadores están preparados para efectuar una Educación Sexual Integral. Creo que todos, cuál más, cuál menos, participamos del analfabetismo sexual, y pienso que es una tarea colectiva que deberíamos resolver con aquellas personas que ya tienen un tiempo de alfabetización al respecto.


-¿Por qué es necesaria la Edueaci6n Sexual para el desarrollo de la persona, desde la perspectiva de la Salud Mental?

Hablar de Salud Mental implica hablar de Salud Sexual, que es un concepto que la OMS (Organización Mundial de la Salud) define como: ""La integración de los elementos somáticos, emocionales, intelectuales y sociales del ser sexual, por medios que sean enriquecedores y que potencien la personalidad, la comunicación y el amor."" Agrega a esto que una sexualidad sana comprende:

Primero, la aptitud para disfrutar de la actividad sexual y reproductiva, amoldándola a criterios de ética personal y social.

Segundo, la ausencia de temores, sentimientos de vergüenza, culpabilidad, creencias infundadas u otros factores psicológicos que inhiban la actividad sexual o perturben las relaciones sexuales.

Tercero, la ausencia de trastornos orgánicos y de enfermedades y deficiencias que entorpezcan la actividad sexual y reproductiva.


A modo de conclusión

Hemos intentado poner la educación sexual al desnudo. Diferentes profesionales ligados al tópico han opinado, coincidiendo en puntos que nos parecen de suma importancia: a) el estado de la educación sexual en nuestra cultura es anémico; b) la familia, en general, esquiva el bulto y remite a la educación escolar para formar sexualmente a los jóvenes; c) la enseñanza escolar es también absolutamente deficiente en la entrega de esta formación; y d) tanto padres como profesores no se encuentran capacitados para educar en la sexualidad, tienen miedo y prejuicios.

La Educación Sexual, entonces, tiene que ser impartida, primero que todo, a los adultos a padres y profesores. Los profesionales entrevistados han señalado asimismo posibles vías para ir remediando esto que, en verdad, requiere remedio urgente.

Este reportaje quiere ser un toque de campana más para llamar la atención sobre este problema que está en la base de tantos otros conflictos sociales que nos aquejan. El asunto de la Educación Sexual debe ser ampliamente analizado y debatido en nuestro medio. Y, por cierto, tomando también en cuenta otra perspectiva y opinión muy relevante - que aquí se omitió por ser éste un diálogo con profesionales especialistas y considerarse sólo un primer enfoque a este vasto y complejo tema: la de nuestros jóvenes.



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